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Beneficios del aceite de lavanda

Beneficios del aceite de lavanda

Destilada a partir de los capullos de la flor de la hierba, este aroma dulcemente floral también es herbal, con tonos balsámicos subyacentes. La lavanda trata los pulmones, los sinus y las infecciones vaginales (incluida la candida) y alivia el dolor muscular, los dolores de cabeza, las picaduras de insecto, la cistitis y otros tipos de inflamación.

También se emplea en las molestias digestivas, incluido el cólico, y para estimular la inmunidad. Regeneradora de las células cutáneas, la lavanda previene la formación de cicatrices y estrías del embarazo, y tiene fama de hacer más lenta la aparición de arrugas. Su empleo es adecuado en toda clase de cutis, así como para quemaduras, daños causados por el sol, heridas, pruritos e infecciones de la piel. Específica para los problemas del sistema nervioso central, la lavanda se ha utilizado para ayudar en casos de nerviosismo, agotamiento, insomnio, irritabilidad, depresión e incluso depresión maniaca.

ESPLIEGO
  • Familia: Labiadas.
  • Esencia extraída de: Las flores.
  • Propiedades: Analgésico, anticonvulsivo, antidepresivo, antiséptico, antitóxico, cicatrizante, desodorante, diurético, hipotensor, sedante, sudorífico, tónico.
  • Usos: Abcesos, acné, asma, furúnculos, bronquitis, quemaduras, carbuncos, catarro, cólico, conjuntivitis, cistitis, depresión, diarrea, sarna, infecciones de garganta, desmayos, halitosis, gripe, náuseas, reumatismo, insolación, vómitos.

El espliego ha sido una de las plantas más apreciadas y utilizadas desde todos los tiempos. Los romanos hacían uso de este aroma en sus baños, que fueron introduciendo paulatinamente a lo largo y ancho del Imperio. Dentro de las aguas de colonia, el espliego es uno de los aromas más importantes. Francia es la mayor productora de lavanda, aunque se cultiva en la mayor parte de países europeos, ya que es originaria de la cuenca mediterránea. El aceite esencial es incoloro, de un sabor amargo y suave. En los tratados sobre plantas aromáticas siempre se le ha dado al espliego amplias cualidades curativas, así Nicholas Culpeper decía de esta planta: «Es de especial utilidad en los dolores de cabeza y del cerebro que proceden del resfriado, la apoplejía, la epilepsia, la hidropésia, o enfermedad inerte, calambres, convulsiones, parálisis y desmayos frecuentes. Fortalece el estómago y libra de obstrucciones el hígado y el bazo, provoca los cursos de las mujeres y expulsa el niño muerto y la secundina.» Por tanto, el espliego es considerado como una de las plantas con mayores beneficios terapéuticos. Tiene propiedades sedantes y tonifica el corazón; así como reduce la hipertensión. Debido a esa acción sedante tranquiliza los nervios, y es muy recomendable en depresiones, insomnio y dolores persistentes de cabeza. Se emplea en diferentes afecciones cardiacas, como las palpitaciones; pero donde mayores aplicaciones tiene es en las afecciones nerviosas: epilepsia, convulsiones, temblor, desmayo, pánico, histeria. El gran valor de la lavanda como elemento cicatrizante y analgésico, así como su importancia en la aromaterapia se produjo por casualidad. El químico francés René-Maurice Gattefossé, fascinado por el poder de los aceites esenciales sufrió un accidente, quemándose la mano después de una pequeña explosión en su laboratorio. Debido a las investigaciones aromatológicas que llevaba a cabo, tenía un tarro lleno de aceite esencial de lavanda, donde introdujo la mano. Instantáneamente el dolor se atenuó, no se desarrolló ningún tipo de infección y la cicatrización de la herida se produjo rápidamente. Más tarde, en 1931, Gattefossé publicó su obra Aromathérapie, sobre las propiedades de los aceites esenciales. Por consiguiente, el espliego tiene importantes aplicaciones en eczemas, psoriasis, heridas, conjuntivitis y diarrea, entre otras afecciones, por su poder antiséptico y analgésico. Tiene propiedades antiespasmódicas y es recomendable en el asma y la bronquitis. Estomacal en procesos de cólicos, náuseas, flatulencias, es un buen remedio contra la halitosis.

En dermatología es utilizado en eczemas, acné o abcesos. Beneficiosa para cualquier tipo de piel, es un agente rejuvenecedor de las células cutáneas. También es eficaz para combatir parásitos de la piel como la sarna o los piojos. El baño de espliego es relajante, refrescante, aliviando la fatiga física y nerviosa. Para los más pequeños, el espliego es muy recomendable en infecciones, debilidad, excitación nerviosa y cólicos, así como en los dolores de garganta y oídos.

En las mujeres es muy beneficioso en trastornos menstruales o de reglas escasas, pero su principal beneficio se encuentra e que favorece la rapidez del parto, relaja a la madre y suaviza las contracciones. Es muy beneficioso dar masajes de aceite de lavanda en las zonas lumbar y abdominal. El espliego es fototóxico, por lo que jamás se empleará como filtro solar; pero sí que es muy eficaz para la insolación y las que maduras producidas por la exposición al sol, por lo que se utilizará en esta situación. También es muy eficaz en las picadura producidas por insectos”.

Aromaterapia con lavanda

La lavanda es un arbusto de follaje perenne, aromático, originario del sur de Europa, en especial las zonas costeras del Mediterráneo. La cosecha comercial procede en su mayor parte de Francia, España, Bulgaria y algunos países de la antigua Unión Soviética. Se cultiva también en Tasmania, y existe una industria de poca importancia, pero floreciente, en Norfolk, Inglaterra. La lavanda vegeta a gran altura sobre el nivel del mar -un agricultor orgánico provenzal llama a su producto «Lavanda 1100″, haciendo honor a los metros sobre el nivel del mar a que están situados sus campos. Algunas plantas llegan a medir un metro, y pueden volverse muy leñosas y anchas. Las estrechas hojas son grises y aterciopeladas; las flores, de un azul agrisado, nacen en lo alto de unos tallos finos y largos. Las glándulas aromáticas se hallan localizadas en diminutos pelos estrellados, que cubren en su totalidad hojas, flores y tallos; para liberar un poco de aceite, (que enseguida se volatiliza), basta con frotar con los dedos índice y pulgar una hoja o una flor.

La lavanda ha sido usada desde la antigüedad, tanto por su delicado perfume como por sus propiedades medicinales. Dioscórides, Galeno y Plinio, mencionan los aceites de espliego y de stoechas. Los romanos ponían lavanda en el agua de sus baños (el nombre de la planta procede del latín lavare, lavar). Hacia el siglo XII, era en Europa una planta bien conocida, a la que santa Hildegarde dedicó todo un capítulo en su tratado médico. En los siglos XII y XIV era una de las plantas cultivadas en los jardines de plantas aromáticas de los monasterios europeos. La lavanda se cultivaba en Hitchin, en el Hertfordshire, en 1568. y- empezó a explotarse comercialmente en 1823. En el siglo XVIII la empresa perfumera Yardley elaboraba ya jabones y perfumes de lavanda, procedente de los campos de Mitcham, en Surrey. Como tantas otras plantas productoras de aceites esenciales, su comercio ha quedado registrado en los nombres de las calles de las ciudades -como el caso de Lavender Hill, en Londres. Hoy en día, Norfolk es tan famoso por sus campos de lavanda como la Provenza francesa, y en especial las montañas que circundan la ciudad de Grasse. Todas las variedades de lavanda eran en épocas pasadas destiladas juntas, sin distinción entre ellas, y el aceite obtenido era llamado por mucha gente – aceite de espiga». En 1760, no obstante, empezaron a clasificarse por separado las características botánicas de las diferentes plantas. Los antiguos consideraron la lavanda como estimulante, tónica, estomáquica y carminativa. El botánico del siglo XVI Matthiole consideraba sus flores como la más eficaz de todas las panaceas, y dejó constancia de curas, conseguidas gracias a la lavanda, de casos de epilepsia, apoplejía y disturbios mentales: una de sus recetas para evitar la retención de líquidos consistía en hervir en vino algunas flores de esta planta y beber dos vasos diarios de la decocción. Los franceses acostumbraban hacer un té de hierbas con lavanda, canela e hinojo para tratar la ictericia, que era también eficaz como tónico cardíaco. Se atribuyen a la lavanda gran parte de las propiedades de la salvia, el romero y los miembros restantes de la familia de las labiadas. Además de las cualidades reseñadas por los antiguos, como hemos indicado más arriba, se considera una planta antiespasmódica, diurética, antiséptica, vulneraría y circulatoria. En resumen, es uno de los aceites de uso más frecuente, y uno de los más recetados y apreciados.

EL ACEITE ESENCIAL

Descripción: Se destilan las flores al vapor en los mismos campos de procedencia; se necesitan aproximadamente 100 kilos de ellas para obtener 500-600 gramos de aceite esencial. Su color varía del amarillo oscuro al amarillo verdoso oscuro, y huele muy fuerte. Tanto la calidad como la composición del aceite dependen en gran medida del clima, el terreno y la altura sobre el nivel del mar. Por ejemplo, se considera que la lavanda francesa es mejor que la inglesa, por ser más rica en acetato de linalil, que le presta una nota más dulce y afrutada, preferida a la alcanforada de la inglesa, atribuible a su mayor proporción de lineol. De los tallos se obtiene también aceite, pero su aroma no es tan sutil como el de las flores. Componentes principales: Alcoholes, como borneol, geraniol y linalol; ésteres, como geranil y linalil; y terpenos, como pineno y- limoneno. También contiene mucho fenol, por lo que es un potente antiséptico y antibiótico. Precauciones: El de lavanda es uno de los aceites menos tóxicos, lo que no significa que no haya que tener cuidado. El de lavandina (ver pág. 137) se vende a menudo como si fuera de lavanda, por ser más barato. Si se usa lavandina en lugar de lavanda, por inadvertencia, el medicamento no será eficaz. Puedes guiarte por el precio: el del aceite de lavanda es un 30% más caro que el otro. La adulteración es una práctica generalizada, y hay que asegurarse bien de la procedencia de los aceites. Con todo, es fácil hacerse el propio aceite de lavanda (ver pág. 41). USOS Como medicamento El aceite de lavanda es el más comúnmente asociado con las quemaduras y el tratamiento de las enfermedades cutáneas. Cualquiera con un mínimo interés en la aromaterapia, habrá tenido ocasión de oír la historia del doctor Gattefossé, uno de los fundadores de esta ciencia, y la lavanda: estando en su laboratorio, se hizo una grave quemadura en una mano, y sin pensarlo dos veces, la metió en un recipiente cercano lleno de aceite de lavanda. Desapareció del dolor, y la quemadura sanó con gran rapidez. Si te quemas en casa, aplica sobre la quemadura aceite puro de lavanda y cúbrela con una gasa (que permita la respiración de la piel). Si no tienes a mano aceite, hazte con algunas flores u hojas del jardín, ponlas sobre la quemadura y véndala como acabo de indicar. También sirve para otros problemas de la piel (ver a continuación). La lavanda es muy eficaz contra la cistitis, la vaginitis y la leucorrea. Haz un té de hierbas con 5 ml. (una cucharada de postre) de flores secas de lavanda, y 600 ml. de agua hirviendo, deja en infusión durante 5 minutos, endulza con miel y tómalo a razón de seis veces diarias hasta que desaparezcan los síntomas. El mismo té puede mezclarse con agua fría, en el bidet, para tratar las mismas dolencias, infecciones del sistema urinario, y para quienes tienen problemas después del coito. (También puedes utilizar para ello el aceite esencial: pon 3 gotas de aceite en el agua caliente del bidet). El té de hierbas que hemos indicado es también recomendable como tónico matinal para los convalecientes, como digestivo después de las comidas, para combatir el reumatismo, y en cuanto se manifiestan los primeros síntomas de un resfriado o una gripe. Para estos últimos casos, haz gargarismos con él, después de añadirle un par de gotas de aceite, y bébelo por lo menos cinco veces al día. Como es tan suave, puede utilizarse durante el embarazo (aunque su olor produjo náuseas a dos de mis clientes en tal estado). Para evitar los problemas circulatorios, por ejemplo varices, date un masaje en las piernas con una mezcla de 3 gotas de ciprés, 2 gotas de lavanda y 2 de limón, en 25 ml. de aceite de soja.

  • La lavanda tiene fama de curar los dolores de cabeza (los cosechadores solían ponerse una espiga bajo el sombrero). Shakespeare se refiere a lo que acaso sea su uso como afrodisíaco: Perdita, en The Winter’s Tale, ofrece «la cálida lavanda, menta, ajedrea, mejorana… flores de mediados de verano, que creo se dan a los hombres de mediana edad».
  • En la cosmética. Así como puede hacer que una quemadura sane rápidamente, también puede ser eficaz en la solución de problemas como hematomas, congelación, acné, dermatitis e hinchazón. Pon 3 gotas de lavanda en 10 ml. (2 cucharadas de postre) de aceite de soja, y aplica sobre la parte afectada. Contra el acné, usa su aceite para hacer una sauna facial. Para combatir la celulitis, pon unas gotas del mismo en el agua del baño. El té de lavanda, que antes hemos recomendado, es también indicado para las pieles grasas, y la planta contribuye a normalizar las secreciones de las glándulas sebáceas. El agua de lavanda (que puede encontrarse en las farmacias, aunque también te la puedes hacer) es un buen tónico de la piel, por la misma razón. Puede utilizarse asimismo para aclarar el cabello graso (particularmente si es de color oscuro). Otros usos Las hojas tiernas de lavanda se añadían a las ensaladas, en el renacimiento, y a veces han sido un sustituto de la menta, en las gelatinas (saladas).
  • En los elaborados jardines que estaban de moda en aquel tiempo, se hacían setos de lavanda; también se esparcía por el suelo de las habitaciones: en la lista de Thomas Tusser, se lee: «Lavanda, espliego, santolina». Las damas cosían a sus faldas bolsitas llenas de lavanda y usaban sus flores en pot-pourris (sólo la rosa es más popular que la lavanda).
  • En el siglo XIV Carlos VI de Francia se reclinaba sobre cojines rellenos de lavanda. Si bien las sales y los vinagres de lavanda parecen haber pasado de moda, hoy como ayer se siguen usando las bolsas de lavanda para perfumar los armarios. En tiempos pasados, se usaban manojos de lavanda para fregar el suelo, y con su aceite se sacaba el brillo a los muebles. Actualmente, es la esencia más utilizada en perfumes, jabones y productos para limpiar suelos y muebles. Sirve también para combatir las polillas y los parásitos de perros y gatos”.

ESPLIEGO

El aceite de espliego procede de una variedad de lavanda que crece, como la lavanda propiamente dicha, a orillas del Mediterráneo, aunque a menor altura (a unos 700 metros) sobre el nivel del mar. Es un arbusto que llega a medir un metro de altura, con hojas de mayor tamaño y flores de color más intenso que la lavanda. El espliego se ha cruzado con la L. angustifolia y otras, dando los híbridos conocidos como «lavandinas».

USOS DEL ACEITE ESENCIAL

Como medicamento Los doctores Gattefossé y Leclerc lo consideraron diurético y sudorífico. Eectivo en casos de fiebre e infecciones víricas. Puede ser usado externamente, como su pariente cercano la lavanda, para curar hematomas, dolores de etiología varia, manos agrietadas, alergias causadas por una insolación excesiva y quemaduras. Siendo un antibiótico muy potente, trata con éxito el acné y sana las heridas.

Su eficacia aumenta al ser combinado con el aceite de alguna otra labiada. como por ejemplo el de lavanda propiamente dicha. Para reforzar su acción, a mi me gusta añadirle manzanilla o geranio. Mezcla 5 ml. (1 cucharada de postre) de aceite de soja, unas gotas de aceite de germen de trigo, 3 gotas de espliego y una gota de manzanilla o geranio, y aplícalo sobre las zonas afectada• por un acné severo, dos o tres veces al día.

Descripción:

La planta es cultivada, sobre todo en España, con vistas a la extracción de sus aceites esenciales, que se utilizan en casi su totalidad en la industria de la perfumería y los productos de aseo. El aceite esencial es de color amarillo pálido y muy fluido; se vuelve amarillo oscuro, y más espeso, cuando ha sido mal almacenado o ha estado en contacto con el aire: no lo compres, ni lo uses, si lo ves así. Huele fuertemente a alcanfor, como la lavanda (y sus flores), con una nota de romero.

Componentes principales:

Borneol, alcanfor, cineol, geraniol, linalol, pineno y terpineol. Es a menudo adulterado con romero y trementina. Precauciones: Nunca lo utilices en cantidad excesiva -por ejemplo en el bañoya que puede llegar a ser tóxico, y en vez de conseguir los efectos buscados puedes acabar con dolor de cabeza, nerviosismo y cansancio. Respeta las dosis.

Otros usos En Francia, se usa mucho en veterinaria donde se les dan a los caballos masajes en las patas y el lomo con aceite de espliego, tras las carreras largas. También friccionan con él las extremidades de los viejos perros y gatos reumáticos.